Si consideráis Bali inevitable (porque lo es), os proponemos llegar en ferry desde Java tras recorrer esta isla que es una maravillosa síntesis de la pujante Indonesia. Su centro político y financiero atesora también una vasta herencia cultural que se remonta a época budista e hinduista, como ponen en evidencia los fascinantes complejos religiosos de Borobudur y Prambanan. El esplendor de la época musulmana lo podréis contemplar en el palacio del Sultán, en la bulliciosa y muy atractiva Yogyakarta. Su condición de sultanato y el papel fundamental que ejerció en la independencia de Indonesia de japoneses y holandeses le ha dado un relevante papel en la política del país que mantiene intacto hoy día.
Camino a Bali os espera una isla muy distinta, plagada de volcanes y senderos de enorme belleza natural. Una opción es salir en tren en dirección a Sancaka, en Jombang, para disfrutar durante el camino del exuberante paisaje del este de Java. De la estación os acompañaremos a la aldea montañosa de Tosari, desde donde saldréis en 4×4 muy temprano para contemplar un sublime amanecer desde una colina.
La ruta continúa hasta la cima del Penanjakan (2.770 m), con espectaculares vistas hacia el volcán Bromo y todavía no habréis desayunado… Satisfecho el apetito, seguimos entre ríos, bosques y campos de cultivo hasta Ketapang. Un nuevo madrugón es necesario para iniciar una caminata de no más de dos horas desde 1.850 m hasta la cima del volcán Ijen, a 2.385 m. Durante el camino os encontraréis con lugareños cargando pesados cestos repletos de azufre. Al llegar arriba nos asomaremos a las mismísimas entrañas de la tierra.