El encuentro de las civilizaciones india y mogola supuso un esplendor cultural sin precedentes en el norte de la India, que sobrevive en sus principales ciudades a través de múltiples manifestaciones del saber vivir. Tomando como base Delhi, la capital del imperio de Akbar el Grande, conocerás Jaipur, Agra y Udaipur –a su vez capital de otro gran imperio, el Mewar–, disfrutando en el camino de experiencias únicas a nivel arquitectónico, gastronómico y hasta místico.
En vuestro primer día de viaje nos adentraremos en Old Delhi, la vieja capital amurallada del imperio mogol. En un ‘rickshaw’, el tradicional triciclo-taxi, nos acercarnos al mercado de Chandni Chowk, con sus tiendas exhibiendo saris de vivos colores y bisutería de plata. También conoceremos la soberbia mezquita de Jama Masjid y otros monumentos a mayor gloria de los sucesivos ocupantes de la ciudad, Raj británico incluido.
En Udaipur contemplaremos el mayor complejo palaciego del Rajastán, donde los monarcas se pesaban para entregar a sus súbditos la medida correspondiente en oro y plata, y cuyo museo alberga un ecléctico, decadente y muy divertido museo con las colecciones reales. Más discreto es el Saheliyon ki Bari o Jardín de las Damas de Honor, con un delicado estanque cubierto de flores de loto. Y por supuesto, daremos un paseo en barca por las serenas aguas del lago Pichola, que bañan el peliculero palacio de Jagmandir.
Jaipur es “la ciudad rosa”. Tiene ese apelativo a raíz de la visita en 1905 del Príncipe de Gales, cuando se decidió pintar sus edificios de ese color. Nos acercaremos por supuesto a los palacios de los Vientos y del Agua, que parecen sacados de un cuento antiguo. El primero, el Hawa Mahal, se diseñó para permitir a las mujeres de la corte mirar qué pasaba en la calle sin ser vistas. De ahí sus múltiples ventanas, como formando un enjambre. En el observatorio de Jantar Mantar, con sus particulares estructuras geométricas, nos adentremos en un cuadro metafísico de De Chirico.
Por último Agra y el Taj Mahal, el mausoleo construido por el emperador Shah Jahan para su esposa favorita, Mumtaz Mahal, donde también conoceremos su fuerte reconvertido en palacio y daremos un paseo por el espectacular legado arquitectónico dejado por los emperadores mogoles en esta ciudad que consiguió que cambiaran sus costumbres bárbaras por el refinamiento del país que habían invadido.