Viajar a la reluciente costa Pacífico de Panamá no implica solo abandonarse en una playa. Hay mucho más que contarte. Si bien es cierto que es un edén para los resorts todo incluido en playas de arena blanca, Boca Chica esconde también una miríada de islas y calas solitarias donde algunos selectos hoteles boutique ofrecen otra dimensión del lujo.
En la isla de Boca Brava, frente a un océano transparente, podrás gozar de excursiones a islas deshabitadas, paseos en kayak y, por supuesto, holganza extrema en arenales inolvidables. Todo aderezado por una esmerada gastronomía.
Quizá lo más divertido de esta propuesta de viaje es el contraste que ofrece Boquete, la Suiza caribeña, que también se conoce como “la tierra de la eterna primavera”. Una gruesa rebeca no estará de más para recorrer este pintoresco pueblo de montaña y las aldeas vecinas, entre brumas, líquenes, bromelias, hortensias y helechos.
Durante las caminatas por esta tierra de hadas, más probable que toparnos con una ninfa, será cruzarnos con las rojiverdes aves sagradas, los quetzales. El rafting por los rápidos del Chiriquí viejo y los paseos por las fincas cafeteras son algunas de las opciones en esta región donde se producen los mejores cafés de Panamá.