Panamá, Boca Chica

Islas Secas Resort

La sensación de estar lejos de todo será total en este pequeño archipiélago compuesto de 14 islotes a 30 kilómetros de la costa de Panamá, en el Pacífico. En solo hora y media en barco desde el puerto de David llegaremos a la recepción. También existe la opción de llegar en avioneta desde Ciudad de Panamá.

Solo la isla de Cavada tiene vida humana; el resto permanece virgen y rebosa de vida animal. Para que este proyecto de resort no rompiera este paradisiaco equilibrio natural se concibió eco al 100%. Así, toda la energía es de origen fotovoltaico, la basura orgánica se composta y el agua dulce se recicla para regar los exuberantes jardines tropicales.

En Islas Secas hablamos de “casitas”, que disponen desde uno hasta cuatro dormitorios. Se abren al exterior a través de una amplia terraza de madera, cuentan con piscinas de diversas dimensiones y el mar se divisa desde la cama, fabricada con madera de teca reciclada. De estilo moderno-colonial, tan habitual en este tipo de resorts, son generosas de espacio y carecen de televisión pero no de conexión wifi, enchufes USB y altavoces Bluetooth. En un cajón encontraremos unos prismáticos para avistar las innumerables especies de aves que visitan las islas, incluidas las fregatas de pecho rojo, que aquí tiene un santuario natural.

La carta de actividades marinas se prolonga ‘ad infinitum’, por eso nos parece una excelente idea que un ‘Adventure Concierge’ nos marque el rumbo del día siguiente al caer la tarde. Se organizan también excursiones a playas solitarias para pasar todo el día sin otra compañía que el entorno natural. Por la mañana se dan clases de yoga junto a la piscina y dos cabinas de tratamientos componen el spa.