Después de varios días extasiado en las planicies del Serengueti, trotando por la inconmensurable África, te mereces un descanso, y debería tener lugar en Zanzíbar. Por cercanía, por poder evocador, por la calidad de sus resorts junto a la playa… Desde luego, se puede hacer mucho más que descansar junto al mar, pero si tu deseo a estas alturas de tu viaje es solo ese, no se hable más.
Con todo, las resonancias históricas siempre estarán ahí. La isla que vio nacer a Freddy Mercury ha sido colonia portuguesa, omaní y británica, y cada cual dejó su particular impronta, visible aún en las calles de Stone Town, una ciudad arabo-shwahili construida con piedras de coral. Y también persistirá la oscilación de las mareas, que obliga a moverse al ritmo que esta marque en su ir y venir a la costa de Zanzíbar.
El litoral sur y suroeste alberga los mejores hoteles debido a la belleza de la laguna coralina. Pero el mar se retira varios kilómetros de una hora a otra. Por eso muchos hoteles tienen piscinas privadas en los bungalows. A cambio brindan los mejores atardeceres de la isla y unos paisajes increíbles, en la bajamar, para caminar.