La Patagonia es un territorio inmenso y fascinante donde cada segmento de su rica geografía te pide que lo explores con detenimiento, sin perder la vista más allá. Así lo hace sin duda la región que abarca desde el lago Buenos Aires/General Carrera hasta el lago Pueyrredón y que está conectada por la ruta 41 en su tramo fronterizo con Chile.
Un viaje donde se aúna la visión de sobrecogedores paisajes a los pies de los Andes y la contemplación de las primeras muestras artísticas del hombre en esta parte del mundo junto a la oportunidad de conocer de primera mano el meritorio esfuerzo conservacionista de la fundación Rewilding Argentina, “hija” de la fundación Tompinks Conservation, proyecto del fallecido fundador de la marca North Face, Douglas Tompkins.
Miembros de su equipo te mostrarán sus trabajos dirigidos a recuperar los ecosistemas originales de la pedregosa estepa patagónica para que pumas, guanacos y huemules vuelven a sentirse aquí como en casa. Su labor tiene lugar en el Parque Patagonia Argentina, el resultado de un sueño colectivo de las comunidades locales, de las instituciones gubernamentales y de organizaciones conservacionistas, que han conseguido desarrollar un innovador modelo económico en el cual la vida silvestre y las personas prosperan juntos.
Dormirás en aisladas posadas y hosterías que disfrutan de maravillosas panorámicas de lagos y volcanes nevados, además de ser punto de partida para jornadas de senderismo inolvidables por veredas y cañadones siempre con una sorpresa al final del camino.
Itinerario
Día 1 - Buenos Aires - Perito Moreno
Vuelo temprano desde Buenos Aires a Comodoro Rivadavia y, tras recoger el coche, la ruta se abre hacia el oeste.
El asfalto va dejando atrás la costa atlántica para internarse en la estepa, con horizontes infinitos y guanacos que cruzan despreocupados.
Después de unas cinco horas de carretera se llega a Perito Moreno, pequeña localidad que sirve de puerta de entrada a este sector de la Patagonia. La tarde queda para aclimatarse: pasear por el pueblo, respirar el aire seco y comenzar a sentir que aquí todo fluye a otro ritmo.
Nota al viajero: conviene no confundir esta localidad de Perito Moreno, pequeña y tranquila, con el célebre glaciar del mismo nombre en El Calafate. Aquí no encontrarás hielos azules ni pasarelas colgando sobre bloques de hielo milenario, sino un punto de partida hacia la estepa más auténtica, la Cueva de las Manos y el recién creado Parque Patagonia. Es otro Perito Moreno, mucho menos turístico y quizá por eso mismo más fascinante.
Día 2 - Los Antiguos y el Lago Buenos Aires / General Carrera
La carretera conduce a Los Antiguos, pueblo apacible a orillas del lago más grande de la Patagonia. Desde los miradores, las aguas turquesa se funden con la silueta de los Andes y los volcanes nevados de Chile al fondo. Aquí empieza el contacto con el proyecto de Rewilding Argentina, que trabaja para devolver a estas tierras su fauna original. Senderos fáciles en el Portal La Ascensión permiten divisar guanacos, choiques y, con suerte, algún huemul en los bosques de lenga. El día se cierra con un atardecer dorado sobre el lago, inolvidable.
Día 3 - Ruta escénica 41 hasta Lago Posadas
Empieza una de las jornadas más intensas: la Ruta Provincial 41, considerada una de las carreteras más hermosas de la Patagonia.
Son tramos de ripio que serpentean junto a mesetas, cañadones y glaciares colgantes. El viaje no es rápido, pero sí hipnótico. A cada curva se abre un nuevo escenario: planicies rojizas, montañas nevadas, lagos ocultos. Al final de la tarde aparece Lago Posadas, con sus aguas color esmeralda, y muy cerca el Lago Pueyrredón, de un azul intenso. Las hosterías de la zona, aisladas y silenciosas, invitan a dormir con el rumor del viento.
Día 4 - Senderismo en Lago Posadas y Pueyrredón
Hoy toca explorar los alrededores a pie.
Senderos cortos conducen hasta formaciones naturales como el famoso Arco de Piedra, mientras que otros caminos más largos se adentran en cañadones donde es posible observar cóndores planeando. La combinación de ambos lagos, uno verde y otro azul, ofrece contrastes cromáticos únicos. La jornada se vive sin prisa, entre caminatas, picnic al aire libre y la sensación de estar en un rincón remoto, casi intacto.
Día 5 - Cañadón Pinturas y la Cueva de las Manos
La ruta lleva ahora hacia el Cañadón del Río Pinturas, un desfiladero abrupto que corta la estepa como una cicatriz.
Allí se encuentra la Cueva de las Manos, Patrimonio Mundial de la UNESCO: un conjunto de pinturas rupestres de más de 9.000 años de antigüedad que muestran escenas de caza y siluetas de manos en negativo. La visita guiada permite entender la profundidad cultural del lugar, y el sendero que desciende al cañadón multiplica las vistas panorámicas. Es un día que conecta el presente del viajero con los primeros pobladores de estas tierras.
Día 6 - Parque de Patagonia y los Portales de Rewilding
El Parque Patagonia es hoy protagonista.
Creado sobre antiguas estancias privadas, es el corazón del proyecto de rewilding iniciado por Douglas Tompkins y continuado por su fundación. Caminando por los senderos de los portales —La Ascensión, Cañadón Pinturas y El Sauco— se siente el pulso de una naturaleza en recuperación: manadas de guanacos, nidos de cóndores, rastros de pumas. Los guías locales explican cómo la comunidad se beneficia de este modelo donde conservación y economía van de la mano. Un día para comprender la Patagonia no solo como paisaje, sino como laboratorio vivo de futuro.
Día 7 - Regreso hacia Perito Moreno
Se emprende el camino de regreso, con tiempo para detenerse en miradores olvidados de la ruta.
La vuelta por la RN40 hasta Perito Moreno devuelve al viajero a un paisaje más abierto, pero cargado de recuerdos: lagos, cañadones, cielos infinitos. El último atardecer en la estepa es un momento perfecto para recapitular el viaje y entender que aquí cada kilómetro recorrido ha sido una experiencia.
Día 8 - Perito Moreno - Comodoro Rivadavia - Buenos Aires
Tras desayunar, carretera hacia Comodoro Rivadavia para tomar el vuelo de regreso a Buenos Aires. Desde el aire, los paisajes recorridos se intuyen como manchas de colores y formas, confirmando lo que el viajero ya sabe: la Patagonia es inabarcable y siempre invita a volver.
** Este viaje es en sí mismo, pero puede ser combinado con cualquier otra parte de Argentina o Chile.