Al norte de Chile, cerca de la frontera con Perú y Bolivia, se extienden los 105.000 km2 del desierto de Atacama, la región, dicen, más árida del planeta. Pero que este dato no te confunda: atesora una espectacular riqueza natural, que explorarás en 4×4, a caballo y a pie. Tras descubrir los alrededores de la pintoresca San Pedro de Atacama, saldrás hacia la frontera boliviana parando en el camino ante el volcán Licancabur y su laguna venenosa.
Del otro lado, en Sur Lípez, descubrirás lagos de colores increíbles (verde, rojo, blanco), robustos poblados de piedra y barro, como San Pedro de Quemes, y pondrás el colofón a la gigantomaquia natural en los impactantes salares bolivianos de Uyuni y Coipasa, donde cruza los dedos para poder vivir el fenómeno del ‘white out’.
Que este altiplano andino no parece de este mundo lo corrobora el hecho de que la NASA testea en sus inhóspitas planicies parte del instrumental que empleará en sus misiones a Marte. Una “formidable y terrible costra salina”, como la definió una de las más ilustres poetas chilenas, la Premio Nobel Gabriela Mistral. Por la noche, todo son estrellas. No en vano, se trata de uno de los cielos más despejados que se puedan ver en el mundo. El observatorio espacial de Atacama es el más puntero del mundo junto a los centros de las islas Hawai y Canarias.
Itinerario
Día 1 - Santiago - Calama - San Pedro de Atacama
Vuelo temprano desde Santiago a Calama y traslado en carretera hasta San Pedro, oasis de casas de adobe bajo el volcán Licancabur.
Paseo inicial por sus callecitas polvorientas y mercado de artesanías. Por la tarde, excursión ligera para aclimatarse: mirador de la Cordillera de la Sal al atardecer, donde la luz tiñe de rojo las montañas y convierte el desierto en un espectáculo cambiante.
Día 2 - San Pedro de Atacama
Mañana relajada en San Pedro: visita a la iglesia colonial de San Pedro y al museo arqueológico, que guarda momias y piezas atacameñas.
Tiempo libre para saborear un café en una terraza con vistas al desierto. Por la tarde, excursión al Valle de la Luna y Valle de la Muerte, con dunas y formaciones rocosas que parecen esculpidas por otro planeta. El crepúsculo convierte el horizonte en una paleta de violetas y rojos intensos. Por la noche, experiencia astronómica: telescopios de gran alcance para observar Saturno, la Vía Láctea y constelaciones del hemisferio sur bajo un cielo inmaculado.
Día 3 - San Pedro de Atacama: lagunas altiplánicas y salar de Atacama
Excursión completa en 4×4 por el altiplano.
Las lagunas Miscanti y Miñiques se esconden a 4.200 m de altura, enmarcadas por volcanes nevados, y son refugio de flamencos y vicuñas. Almuerzo de campo en ruta, rodeados de un paisaje sobrecogedor. Por la tarde, visita al salar de Atacama, el mayor de Chile, con sus costras blancas de sal y lagunas habitadas por colonias de aves. De regreso, parada en Toconao, con su campanario colonial de piedra volcánica y pequeños talleres de artesanía.
Día 4 - San Pedro de Atacama: géiseres del Tatio y baños termales
Madrugón hacia los géiseres del Tatio, donde el contraste entre la helada del amanecer y las columnas de vapor resulta mágico.
Desayuno caliente rodeados de fumarolas antes de acercarse a las piscinas termales naturales y sumergirse en aguas cálidas a más de 4.000 m de altura. El regreso es panorámico: quebradas, cactus de 7 metros y rebaños de llamas custodiados por pastores.
Por la tarde, descanso en San Pedro para recorrer boutiques de artesanía o simplemente contemplar la puesta de sol con un pisco sour en mano.
Día 5 - San Pedro de Atacama – frontera boliviana – Reserva Eduardo Avaroa
Cruce hacia Bolivia en 4×4, atravesando el paso Hito Cajón.
El día transcurre en la Reserva Eduardo Avaroa, un santuario altiplánico donde la naturaleza se desata: laguna Verde a los pies del volcán Licancabur, la misteriosa laguna Blanca y la hipnótica laguna Colorada, teñida de rojo por las algas microscópicas. En el camino, fumarolas, desiertos de piedra y pequeños pueblos de adobe. La jornada termina en un sencillo lodge altiplánico, donde el silencio absoluto se rompe solo con el viento y el firmamento despliega miles de estrellas.
Día 6 – Reserva - Salar de Uyuni – Calama – Santiago
Amanecer en el salar de Uyuni, un océano blanco que se extiende hasta perderse de vista.
Según la temporada, lo verás como un desierto seco, con hexágonos perfectos de sal, o como un espejo infinito en época de lluvias.
Recorrido en 4×4 hasta la isla Incahuasi, con cactus gigantes que alcanzan hasta 10 metros de altura y miradores privilegiados. Almuerzo picnic en medio del salar y último vistazo a este paisaje casi lunar.
Por la tarde, regreso hacia la frontera chilena y traslado a Calama para tomar el vuelo a Santiago.
** Este itinerario combina muy bien con cualquier otro de Chile.