Aseguraba Miguel Ángel Asturias, premio Nobel de Literatura y guatemalteco, que su país es la patria de las perfectas luces, los perfectos lagos, los perfectos montes, los perfectos días, los perfectos cielos. Seguro que pensarás igual a la vuelta de una ruta por Antigua, Chichicastenango y el lago Atlitán, conmovido por su paisaje multicolor de turquesas, magentas, amarillos, verdes y naranjas. Para descubrir sus ricas raíces mayas y el vistoso pasado colonial te invitamos a vagar por las calles llenas de historia de Antigua y Chichicastenango. Y a orillas del lago Atitlán suspirarás de alivio por haber encontrado Guatemala.
La atmósfera colonial de Antigua, una joya de casas bajas multicolores, palacios coronados de arabescos, majestuosas casas solariegas y románticas ruinas, atrapa como si estuvieras dentro de una novela del realismo mágico. Devastada por varios terremotos en 1776, la ciudad fue restaurada con mimo, conservando como telón de fondo tres volcanes activos que se dibujan contra el cielo azul.
En Chichicastenango parece que algún dios hubiese estado jugando con sus filtros fotográficos hasta dejar saturada la ciudad al máximo. La antigua misión dominica en honor a Santo Tomás es un arcoíris de sensaciones, que, en días de mercado, rebosa de vida, olores y sonidos: tenderetes de especias, flores, variopintas frutas y verduras, joyas de jade, huipiles bordados a mano…
No son tanto sus dimensiones, ni la belleza de los tres volcanes picudos y el Cerro del Oro que lo bordean, ni lo pintoresco de los 12 pueblecitos que salpican sus orillas en el departamento de Sololá. Tampoco es por las infinitas leyendas que imaginan su origen (los celos de amor, las luchas de clanes) ni por ese viento misterioso que a menudo lo agita (el ‘xocomil’, el que se lleva los pecados, dicen), ni por los antiguos ritos mayas que se conservan en su entorno (podrás presenciar uno). Es una mezcla de todo lo anterior, unido a una innegable belleza natural, la que hace de Atitlán una parada obligada.
Itinerario
Día 1 - Madrid - Ciudad de Guatemala
A la hora prevista presentación en el aeropuerto de Madrid Barajas para volar a Ciudad de Guatemala.
El vuelo directo desde Madrid aterriza por la tarde en la capital guatemalteca. La primera impresión es de contraste: avenidas amplias y tráfico incesante, pero también plazas donde todavía se siente la huella colonial. No es una ciudad que se deje descubrir de un vistazo, pero una noche aquí permite intuir su energía vibrante y cosmopolita. La Zona 10 concentra la vida moderna, con restaurantes y cafés, mientras que en el centro histórico las fachadas recuerdan que esta ciudad ha sido testigo de revoluciones, terremotos y renacimientos. Tras un paseo breve, lo más sensato es cenar temprano y dejar que el cuerpo se adapte al nuevo ritmo.
Día 2 - Ciudad de Guatemala - Antigua
Apenas una hora de carretera separa la capital de Antigua, pero la sensación al llegar es de haber viajado en el tiempo.
Calles empedradas, fachadas en tonos pastel, patios escondidos tras portones de madera y, sobre todo, la silueta majestuosa de los volcanes vigilando cada esquina. Antigua es un lugar para caminar sin mapa: el Parque Central con su fuente barroca, las ruinas de antiguas iglesias que se abren como escenarios al aire libre, las plazas donde se mezclan viajeros y estudiantes. Cada rincón parece pensado para detenerse y contemplar, como si el tiempo aquí corriera con otra cadencia.
Día 3 - Antigua
Con un día extra, la ciudad revela otra capa.
Los talleres de cacao muestran cómo este fruto, sagrado para los mayas, sigue marcando la cultura local. Las piedras verdes del jade cuentan historias milenarias en manos de artesanos. Y desde el Cerro de la Cruz, Antigua se extiende como una maqueta perfecta, con los tejados de tejas rojas contrastando con el volcán de Agua al fondo. Para quienes buscan más movimiento, la excursión al Pacaya es una experiencia única: caminar sobre cenizas negras, sentir el calor que aún emana la tierra y contemplar el horizonte volcánico. De regreso, nada como una tarde tranquila en un café colonial, dejando que la ciudad muestre su ritmo pausado antes de otra noche bajo sus luces cálidas.
Día 4 - Antigua - Chichicastenago
La carretera se adentra en el altiplano y, al llegar a Chichicastenango, todo se transforma.
Si es jueves o domingo, el mercado convierte el pueblo en un hervidero de vida: mujeres con huipiles bordados venden frutas y flores, los pasillos rebosan de textiles y máscaras, y en las escalinatas de la iglesia de Santo Tomás se mezclan el incienso católico con las ofrendas mayas. Es un espectáculo de colores y creencias, un mosaico vivo donde lo ancestral convive con lo cotidiano. Al caer la tarde, cuando los puestos se recogen y el bullicio cede, el pueblo muestra otra cara: tranquila, silenciosa, casi introspectiva. Pasar la noche aquí permite sentir ese contraste, imposible de captar en una visita fugaz.
Día 5 - Chichicastenago - Lago Atitlán
La ruta desciende hacia el Lago Atitlán, considerado por muchos el más bello del mundo.
Desde Panajachel, una lancha abre el horizonte y el agua comienza a reflejar la silueta de tres volcanes que custodian la orilla. Llegar a una aldea frente al lago es como entrar en otra dimensión: calles de tierra, murales de colores, cooperativas de mujeres que bordan telas con símbolos ancestrales. El día puede transcurrir entre un paseo en kayak, una caminata ligera entre pueblos o simplemente dejarse llevar por la calma de las aguas turquesa. Al caer la tarde, los volcanes se tiñen de púrpura y todo parece suspenderse en un silencio mágico.
Día 6 - Lago Atitlán - Ciudad de Guatemala
La última mañana tiene algo de ritual: contemplar el amanecer cuando la niebla se disipa y el lago refleja los volcanes con una quietud absoluta.
Es la postal que queda grabada en la memoria antes de volver a tomar la carretera hacia la capital. La vuelta a Ciudad de Guatemala marca el final del viaje, pero también el cierre perfecto: del bullicio urbano a la calma del lago, pasando por mercados, volcanes y ciudades coloniales, en pocos días se ha recorrido la esencia misma del país. Una última noche en la capital prepara para el regreso, con la certeza de haber vivido un viaje tan intenso como diverso.
Día 7 - Ciudad de Guatemala - Madrid
Salida en vuelo a Madrid, llegada.