Split. El sueño del emperador

Al emperador Diocleciano no se le puede negar el buen gusto. Fue en la actual Split, la segunda ciudad en importancia de Croacia, donde erigió su casa de vacaciones. El spot era perfecto: una península rodeada por el Adriático con un clima envidiable, cálido y a su vez relativamente húmedo, con lo cual el verde es sempiterno.

Avatares de la historia mediante, fue su palacio el núcleo a partir del que creció este puerto que codiciaron diversos imperios, de lo que surge su maravillosa arquitectura sincrética. Pero no os invitamos a venir hasta aquí solo para ver “piedras” y escuchar discursos enciclopédicos. Hay mucho más, tierra adentro, como el Parque Nacional de Krka, siguiendo la costa (bellísima Trogir) y cuando pones un pie en el mar y sales a conquistar sus islas.  

Ineludible: subir a bordo de una lancha y en una travesía privada saltar de isla en isla. Proponemos comenzar en la vecina Brac, famosa por su piedra caliza blanca. El siguiente puerto de amarre serán las tranquilas costas de Vis, donde una existencia cerrada al exterior hasta 1989 ha preservado su modo de vida tradicional para crear una auténtica experiencia mediterránea. Desde allí, saltamos a la isla de Bisevo y la belleza natural que se esconde en la Gruta Azul. Con más días por delante, el siguiente destino debería ser la isla de Hvar, donde pernoctar al menos una noche y zambullirnos en sus calas solitarias y dar buenos paseos al borde del mar.

Planes

DISEÑADOS PARA DISFRUTAR DE ESTE DESTINO

Navegación por las islas Pakleni

Son 11 juguetones islotes, vecinos de Hvar, que se disfrutan durante un par de horas navegando por aguas de iridiscentes azules. Haz una parada para nadar y tomar el sol en la cala que te apetezca. Hay un montón donde elegir; que decida el viento.

Reflejos turquesas en la Gruta Azul

Solo llega la luz del sol a través de una estrecha abertura, para luego reflejarse mágicamente por todo el espacio cavernícola, que se tiñe de turquesa. Ese pasadizo natural es a su vez la única forma de entrar con una pequeña barca.

La pequeña y bella Trogir

Por su singular trazado urbano –se encuentra en una isla de apenas 1 km² conectada por puentes a tierra firme y a la Isla Čiovo– y por la relevancia de algunos de sus edificios barrocos y renacentistas, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1997. No te la puedes perder si viajas a Split.

Paseo hasta el pueblo olvidado de Malo Grablje 

Acompañado por el aroma a pino y lavanda, llegarás hasta esta aldea, abandonada hace más de 50 años, que se ha transformado en un museo al aire libre donde se rinde tributo a los tiempos pasados. Completa la excursión comiendo en tan bucólico lugar un auténtico asado de pulpo o cordero.

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