El Valais. La perfecta postal

El cantón de El Valais responde al detalle a la imagen mitificada que tenemos de Suiza. Sus pueblos, valles y montañas son de postal, a lo que se suman muchos otros atributos, como contar entre su paisaje con el espectacular glaciar Aletsch o cumbres como el Matterhorn y el Jungfrau. Abajo, en el valle del Ródano, las viñas se extienden junto a su ribera a la sombra de castillos medievales. Ahora bien, todo dependerá de la época en quieras ir y cuál sea el foco de la visita.

El cantón es el valle que forma el río Ródano hasta su desembocadura en el lago Lemán. A cada lado despuntan más de la mitad de los ‘tresmiles’ y ‘cuatromiles’ del país. Así que sus carreteras, al salirse de la vía principal, literalmente trepan por las laderas. A los trenes tampoco les asusta tanta verticalidad y culebrean por la montaña con la misma gracia que en un diorama, el paisaje de juguete donde todo luce impecable.

Como transporte alternativo –que en realidad aquí es muy común–, existen numerosas líneas de teleférico, que además de subirte hasta las pistas de esquí, conectan con los otros atractivos turísticos de la zona. Y siempre habrá la posibilidad de ir andando, claro, con la ventaja de que es casi imposible perderse: la señalización está en mejor estado que en muchas autopistas de pago; es la precisión suiza llevada hasta el último detalle.

Planes

DISEÑADOS PARA DISFRUTAR DE ESTE DESTINO

Amanecer sobre el glaciar Aletsch

De 23 km y con forma de serpiente, es el más grande de la Europa continental. Lo mejor es pegarse el madrugón y verlo al amanecer. Los picos Jungfrau y Eiger, a cuyos pies nace el ventisquero, reciben los primeros rayos, que pintan de naranja sus rocas. A continuación, se alumbra el hielo. Apabullante.

Esquí en estaciones de primer nivel

Seguro que te suenan: Verbier, Zermatt, Crans Montana… Pregúntanos cuál se adecúa mejor a lo que andas buscando: vistas sin parangón al Matterhorn, un poco de ambiente nocturno, codearte por unas horas con la élite europea… Lo que te garantizamos es que hay nieve en abundancia en todas y que sus servicios son de diez.

Baño termal en Leukerbad

En este pueblo-spa el agua sale de la roca a 51 grados. Situado en mitad de un espectacular cañón de paredes verticales, cuenta un centro médico especializado en rehabilitación y diversos hoteles, ninguno demasiado ostentoso, con sus propias instalaciones de aguas sulfurosas. Por la noche, viendo las estrellas o rodeado de nieve, podrás retomar fuerzas sumergidos en una piscina exterior.

Paseo y cata entre viñedos

Para el riego de los viñedos y los campos en el valle soleado y (relativamente) seco de El Valeis se construyeron canales de madera y piedra en los flancos de las montañas. Te sugerimos una excursión a lo largo de estos ‘bisses’ en los viñedos cercanos a Sion, la capital, para concluir con una degustación de vinos locales, como el Fondant blanco.

Vuelo en parapente sobre el lago Lemán

La estación de esquí de Leysin no será la más renombrada de Suiza pero en vistas puede competir con cualquier otra. Sobre todo desde su cota más alta, a los pies del Tour d’Aï, desde donde te invitamos a saltar en parapente junto a un monitor porque te sentirás como un águila sobrevolando el lago Lemán, una opción disponible tanto en invierno como en verano.

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