Si pensamos en Mesopotamia seguro que nos vienen a la cabeza el antiguo imperio de Asiria, los Jardines Colgantes, la actual Irak… Pero no hay que olvidar que los dos ríos que dan nombre a la región, el Tigris y el Eúfrates, nacen en Turquía, en un área donde la agricultura dio sus primeros pasos.
Tu primera toma de contacto con el rico pasado de la conocida como Alta Mesopotamia será el museo de Gaziantep, famoso debido a los mosaicos de Zeugma, colonia griega fundada en las riberas del segundo río y luego ciudad romana que fue inundada por la construcción de una presa.
Camino de Sanliurfa, la Edesa fundada por uno de los generales de Alejandro Magno, podrás ver la cueva del profeta Abraham (y el estanque que le salvó de morir abrasado), mezquitas y bazares históricos, así como la bella ciudadela de barro de Harran. Tesoros de época romana serán el aperitivo antes de contemplar Göbekli Tepe, el templo más antiguo de la humanidad, construido miles de años antes de las pirámides de Egipto.
El siguiente paso será el antiguo reino de Comagene, un «estado amortiguador» entre Armenia, Partia, Siria y Roma, y cuyos yacimientos son toda una lección de historia. Al final de la ruta te recibirán las ciudades de Diyarbakir y Mardin, confluencia de credos cristianos representados en diferentes iglesias: armenia, siriaca, asiria, aramea… Desde el castillo de Mardin, que domina la llanura mesopotámica hacia el Mediodía, pondremos fin a este viaje de donde seguro saldremos con otro punto de vista de la antigüedad.