Beit Sabée
Más casa de huéspedes que hotel, Beit Sabée ha sido una habitual en las revistas y webs de diseño desde su apertura. Se entiende rápidamente por qué: entra por los ojos porque emite autenticidad, color y sencillez a la primera, el tridente inevitable del nuevo lujo.
Esa paleta se inspira en las tradiciones pictóricas nubias y el mobiliario es local pero con un discreto twist. Su precio es también un reclamo evidente. Frente a las tarifas de otros hoteles indudablemente atractivos en la zona como los referidos aquí, es una opción para todos los bolsillos con todo el encanto de lo local.
Ocupa una casa de adobe de tres pisos con 15 habitaciones, todas con baño propio muy aseado. Nos gusta también su proximidad a los huertos de Medinet Habu; un tranquilo paseo junto a sus canales es obligado. Fabulosas las vistas del desierto y de este pueblo desde la azotea.