Chablé Resort & Spa
Este extenso complejo hotelero, con más aspecto de country-club que de resort, ocupa una antigua fábrica de sisal. Para su inauguración hicieron falta 12 años de trabajos de restauración tanto en edificios como en jardines, que te transportan a una novela de realismo mágico a través de sus muros y arcos desconchados, las raíces de los árboles reptando por la hierba y las linternas colgadas de sus ramas.
La diseñadora de interiores mexicana Paulina Moran es responsable de su armoniosa atmósfera donde el amor por el detalle se lleva a la máxima expresión, tanto en la colección de antiguos azulejos como en las piezas de arte contemporáneo o en la selección de materiales. 40 lujosas “casitas” atendidas por los 150 miembros del personal se distribuyen a lo largo de las 300 hectáreas de la finca, escondidas entre palmeras gigantes, helechos y arbustos.
Pintadas de colores crema y con agradables suelos de maderas, son de carácter muy holgado: cuentan con vestidor, sala de estar y patio al aire libre con piscina privada, hamaca y mesa de comedor. El spa, con 12 salas de tratamiento –una ubicada en un cenote–, es uno de los más reconocidos de México.