Croacia, Dubrovnik

Excelsior Dubrovnik

El Excelsior se suma al gran momento de la ciudad y brilla ahora con mejor cara que nunca gracias a una profunda reforma que le mantiene como referencia de exclusividad hotelera. Un edificio brutalista de la antigua Yugoslavia se pega a un sobrio y elegante edificio de piedra blanca de principios del siglo XX. Ambos miran de frente al Adriático y la pequeña isla de Lokrum, que fue el edén de los últimos emperadores Habsburgo. También se ve, a la derecha, la entrada al puerto de la bella Dubrovnik.

Este estimulante panorama lo podemos contemplar desde 158 habitaciones, muchas de ellas con amplias terrazas y todas decoradas sin estridencias para que protagonicen el momento las impagables vistas al mar y a un paisaje mediterráneo en el que los cipreses salpican la ladera rocosa de los acantilados.

Para zambullirse en el Adriático, el hotel cuenta con una plataforma de piedra vieja, perfecto set para quienes aman el mar pero no tanto la arena de la playa. Y en una esquina de ese gran muelle pétreo podremos comer al aire libre tal como lo hacían los actores y actrices que acudían al festival de cine de Dubrovnik en décadas pasadas. Detrás se encuentra su gran piscina interior, de 20 metros de largo, así como las salas de masajes. Los comedores y el restaurante a la carta se encuentran un poco más arriba, dispuestos de nuevo para disfrutar plenamente del paisaje marino.