Hotel Escondido
Hay muy pocos hoteles en este tramo de costa con una playa tan virgen y solitaria. Puerto Escondido y su aeropuerto están a solo 30 minutos en coche, pero pocos turistas llegan tan lejos de la ciudad. Los atardeceres sobre el Pacífico son espectaculares gracias a esta sensación de aislamiento (en particular desde su piscina de dimensiones olímpicas, entre el bar y la playa).
Cactus espinosos y plantas de agave rodean todo el complejo hotelero, donde se respira una atmósfera tan tranquila como refrescante: canales de agua y estanques acompañan tus pasos por sus interiores de piedra y madera sombreados de techos de palma. Cada villa dispone de su propia piscina privada y disfruta de una terraza con vistas al océano.
Son de techos altos y las puertas corredizas permiten que entre hasta la cama la brisa del mar. Un trago saludable de mezcal te espera al llegar. No digas que no, para que empiece el encantamiento. O espera al mojito con la puesta de sol. Las cenas se sirven en el restaurante a partir de las 20.00H, con dos entrantes y dos platos principales para elegir, que cambian cada día.