Brasil, Atins

La Ferme de Georges

Es un hotel de diseño, sin duda, pero hablamos de un diseño que lee el entorno a la perfección: sus cabañas son de muros blancos y están construidas con maderas locales y techos de paja. Levantadas sobre una colina, disfrutan de ventilación natural gracias a su orientación, de forma que no hizo necesario instalar el aire acondicionado; así, las aspas de un ventilador son suficientes cuando sube la temperatura.

«Las cabañas gozan de ventilación natural gracias a su posición sobre una colina»

El denominado ‘Chalé das Árvores’ cuenta además de un mirador 360º desde el que ver las dunas del parque nacional del Lençóis Maranhenses y la puesta de sol sobre el mar. Sombreada por anacardos, la piscina es una delicia, quizá porque le acompaña un bar muy bien surtido para los cócteles y porque cuenta con pista de petanca, un dato importante para quienes conformamos Noland. El menú de su restaurante se nutre de los productos de la propia huerta de la ‘ferme’, es decir, de la granja.