Italia, Ostuni

Masseria Moroseta

Si lo que ansía la modernidad es contar lo máximo con lo mínimo y evitar las estridencias, a veces solo tiene que salir al campo para encontrar este lenguaje de lo sencillo. Situada sobre una cima de caída suave, rodeada de cinco hectáreas de olivos y con vistas al Adriático, este hotel rural reformado por el diseñador de interiores británico Andrew Trotter –editor de la revista Open House Magazine– habla en esos códigos. Además, vuelve a funcionar como almazara de aceite. 

El edificio se distribuye en torno a un patio central ante el que concurren una gran terraza, la elegante escalera que sube a la azotea y sus seis habitaciones. Tres de ellas disfrutan de un jardín privado, y la otra mitad cuentan con terrazas con vistas privilegiadas a los campos de olivos y el mar. El salón, una agradable piscina, el gimnasio y un spa conforman las zonas públicas.

La arquitectura tradicional de los techos abovedados ayuda a protegerse del calor de forma natural y la piedra y la cal se emplearon en la reforma tal como se construían antaño las masserias, que se fortificaban para defenderse de los piratas. Ahora, esta joya defiende entre sus paredes todo lo bueno que atesora la Apulia.