Costa Rica, Río Pacuare

Pacuare Lodge

La forma ideal de llegar (y salir) a este lodge perdido en la selva a 110 km de San José es una balsa inflable de seis plazas, que se llega a enfrentar a rápidos de clase I a IV. Pero no es una experiencia obligatoria en absoluto. Cabe también llegar en helicóptero o en 4×4, que te dejará frente a un cable para que cruces el río embravecido en una cómoda jaula. Al otro lado aguardan las cabañas-habitaciones, que o bien jalonan los márgenes del río o se asientan sobre las laderas de las colinas circundantes.

El lujo aquí es disponer de una piscina infinita privada alimentada por un manantial o acceder a tu habitación por pasarelas colgadas de los árboles. Los suelos son de madera, las camas, king size, y hay duchas interiores y en la terraza. Pero no hay ni televisión ni aire acondicionado ni ventilador ni falta que hace.

Le rodea y le camufla la selva impenetrable, donde una pequeña estación hidroeléctrica y unas placas solares proporcionan la energía para tener en funcionamiento el hotel; por la noche, las habitaciones se iluminan con velas. El valor de la sostenibilidad se materializa hasta el último detalle, hasta el punto de que el establecimiento está involucrado en diversos proyectos de protección de animales como el mono aullador y el jaguar.

Las actividades de naturaleza desde el hotel son múltiples, si bien la estrella indiscutible es el rafting por el Pacuare, con permiso de la adrenalina que brinda lanzarse en un cable sobre la espesa selva.