Italia, Modica

Rifugio Lanzagallo

Rifugio Lanzagallo es el sueño cumplido de Daniela, una arquitecta de raíces sicilianas que un día quiso responder a la llamada de sus ancestros tras una temporada viviendo en Bélgica. Y su marido Istvan estuvo muy de acuerdo. Tras una temporada de ida y vuelta en busca del spot perfecto, llegaron a este refugio al que sometieron a una profunda obra de reconstrucción.

Levantado con muros de piedra seca, se sitúa sobre una colina con vistas al mar rodeada de olivos y algarrobos, una perfecta base para salir a explorar las joyas del Barroco siciliano. Si no quieres salir en todo el día –la piscina y el jardín de plantas aromáticas invitan a ello–, deberás encargar la comida con antelación, que consistirá por ejemplo en unos auténticos raviolis con salsa de tomate de la variedad Pachino. Deliciosa.

El desayuno, nuestro mejor momento del día en el Rifugio Lanzagallo, se compone de pan recién horneado, ricotta elaborada en la propia finca, naranjas cogidas al vecino, miel de romero y pistachos con denominación de origen.