Skylodge Adventure Suites
De vértigo dormir en estas cápsulas de aluminio y policarbonato ancladas a una pared de granito a 600 metros sobre el Valle Sagrado, en Urubamba, a medio camino entre Cuzco y Machu Picchu. De noche, la sensación es más de estar en una nave espacial que en un hotel. Hora y media se tarda en alcanzar la “habitación” tras subir por una ‘via ferrata’ compuesta de 170 escalones de metal y cables de aluminio.
Aunque basta con tener una forma física decente (y no tener miedo a las alturas). La vuelta, eso sí, es en tirolina, mucho más fácil. Otro dato: las cápsulas están fijadas a la roca a través de 20 puntos de anclaje, cada uno con capacidad para aguantar media tonelada de peso. ¿Más tranquilo ahora? El interior es limpio y funcional para que los huéspedes se maravillen con lo que hay más allá del parabólico ventanal.
Y claro, tampoco hay servicio de habitaciones, gimnasio o spa. En total son tres módulos con capacidad para cuatro personas, con una cama doble y dos individuales. Al fondo se esconde el inodoro, muy básico, donde los números uno se canalizan a través de una tubería y los números dos se embolsan y desechan más tarde. La cena y el desayuno se planifican con anticipación y se llevan en mochilas.