Es difícil resumir los muchos atractivos de esta isla con forma de corazón, al sur de Australia, que hace pensar enseguida en diabólicos marsupiales. Más allá de su peculiar fauna endémica –como los demonios de Tasmania y los entrañables wombats–, la patria natal de Errol Flynn es un crisol de sorpresas. Partiendo de la pulcra, sibarita y empinada Launceston, nos adentraréis en el agreste Parque Nacional de Cradle Mountain, donde os espera el lago Saint Claire y sus ornitorrincos. Navegaréis la impresionante costa oeste siguiendo la estela del pionero Capitán Kelly y concluiréis el viaje en la principal ciudad palawa (así se llamaban a sí mismos los aborígenes de este fascinante territorio), Hobart, en el sur.
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