La geografía, cuando es extrema, tiene un atractivo irresistible. Apela a nuestra sed de aventuras, a nuestro innato nomadismo. Ese es el imán principal de Tierra del Fuego, confín austral del continente americano y entorno de leyenda desde que Magallanes y su tripulación surcaran sus aguas a principios del XVI.
Les siguieron, a expensas de los pueblos yámana y selknam, el pirata Drake, Darwin, pastores ingleses, sacerdotes salesianos, presidiarios y ovejas con el objetivo de domesticar una enorme isla que siempre lo ha puesto difícil a quien busca en ella un asentamiento definitivo (menos a los castores). El siguiente en caer rendido a su biografía y sus impactantes paisajes naturales puedes ser tú, viajero. Si atiendes a todo lo que tiene que ofrecerte, tu brújula trotamundos seguro que pone rumbo hacia sus costas.
Ushuaia será la base para explorar Tierra del Fuego, el último vestigio de civilización que ven los barcos en dirección a la Antártida. Los deportes de nieve y el esquí en Cerro Castor animan sus gélidos inviernos y los largos días de verano permiten hacer excursiones en los alrededores como si el día no tuviera fin.
Tampoco faltan hoteles, bares y restaurantes donde reponer fuerzas y edificantes visitas como el Museo Marítimo, construido en el antiguo presidio. La ciudad se encuentra a orillas del canal de Beagle, que depara diversas singladuras para conocer su intrincado litoral y su fauna marina, así como la frágil presencia humana más allá de este enclave. Detrás se alzan los montes Martial, donde se suceden los senderos por valles suizos, espesos bosques de lengas, viejas estancias y glaciares a poca distancia de la cota de mar.
Itinerario
Día 1 - Buenos Aires - Ushuaia
Vuelo temprano desde Buenos Aires hacia Ushuaia, la ciudad más austral del planeta.
Ya desde el avión se intuye el dramatismo del paisaje: montañas nevadas cayendo en picado sobre un mar frío y profundo. Tras instalarse en el hotel, la tarde invita a caminar por el centro de Ushuaia, con sus casas de chapa colorida, cafés acogedores y vistas inabarcables al canal de Beagle. Una primera cena con sabor fueguino —centolla, merluza negra o cordero patagónico— sella la llegada al confín del continente.
Día 2 - Parque Nacional Tierra del Fuego
A pocos kilómetros de la ciudad se abre el Parque Nacional Tierra del Fuego, un mosaico de valles glaciales, turberas rojizas y bosques de lengas azotados por el viento.
Senderos como la Senda Costera bordean el canal con vistas de postal; otros se internan en bosques húmedos donde conviven zorros colorados y pájaros carpinteros. Opcional: recorrer un tramo en el pintoresco Tren del Fin del Mundo, que revive la memoria del antiguo presidio. Al final de la tarde, regreso a Ushuaia para disfrutar del contraste: naturaleza extrema durante el día, ciudad vibrante por la noche.
Día 3 - Navegación por el canal de Beagle
Hoy toca embarcarse en el mítico canal de Beagle, donde Magallanes, Darwin y tantos otros escribieron páginas de historia.
El barco bordea islotes rocosos habitados por lobos marinos y cormoranes imperiales, se acerca al Faro Les Éclaireurs y, con suerte, avista pingüinos. El recorrido muestra la frágil presencia humana en estancias perdidas y la inmensidad del paisaje fueguino visto desde el mar. Por la tarde queda tiempo para visitar el Museo Marítimo, instalado en el antiguo presidio: allí se entrelazan historias de piratas, exploradores y presidiarios que forjaron el carácter de la ciudad.
Día 4 - Glaciar Martial y los montes que arropan Ushuaia
Detrás de Ushuaia se elevan los montes Martial, un anfiteatro natural donde senderos bien trazados permiten ascender entre bosques y ventisqueros.
La caminata al glaciar Martial regala vistas espectaculares sobre el canal de Beagle y la ciudad en miniatura a sus pies. En invierno, las laderas se cubren de nieve y se transforman en pistas de esquí; en verano, en rutas de trekking que se alargan con la luz interminable de los días australes. La tarde se presta para descansar en un café de la ciudad o visitar alguna estancia cercana.
Día 5 - Excursión a estancias y lagos fueguinos
Más allá de Ushuaia, la carretera conduce hacia paisajes interiores: los lagos Fagnano y Escondido, rodeados de bosques y montañas.
El viaje pasa por antiguas estancias ovejeras, donde aún se conserva la vida rural del sur patagónico. Aquí se percibe el choque entre la colonización europea y las culturas originarias yámana y selknam, cuya huella resiste en la memoria. Una jornada para entender la otra cara de Tierra del Fuego: la de sus valles silenciosos, atravesados por castores y caballos salvajes.
Día 6 - Regreso a Buenos Aires
Última mañana libre en Ushuaia para un paseo por el puerto, compras de artesanía o una caminata corta por la costa.
Vuelo de regreso a Buenos Aires con la sensación de haber alcanzado un confín geográfico y, al mismo tiempo, un territorio cargado de historia, dureza y belleza indómita.
** Este itinerario se puede combinar con cualquier otro en Argentina o Chile.