Kerala es la India anfibia, donde hay que dejarse llevar por la corriente y flotar entre serenos paisajes acuáticos y jardines de especias. Su huella colonial la podrás apreciar en Cochin, ciudad de la que emana un sugerente perfume con notas de múltiples procedencias. Por aquí han pasado chinos, portugueses, holandeses, franceses e ingleses, de lo que queda constancia en iglesias, palacios, almacenes y un barrio judío con la sinagoga más antigua del país.
Una carretera entre exuberantes campos de té y bosques de caucho nos conducirá hasta la región de Periyar, que conserva uno de los santuarios de vida silvestre mejor conservados de la India, en el que conviven elefantes y leopardos con tigres y búfalos. De vuelta a la costa nos detendremos en el lago Vembanad, el corazón de los Backwaters de Kerala, para subirnos a esas alargadas ‘houseboat’ que discurren entre canales y que te transportan a otro tiempo. La cena a la luz de las velas seguro que os pondrá muyyyy románticos.
Sigue el idilio en las islas de Andamán, unas “Maldivas” que son territorio indio y están medio perdidas en el mar homónimo, con la mayoría de las islas vedadas al turismo para preservar la vida y la cultura de sus tribus autóctonas. Precisamente, su aislamiento ha hecho que el turismo se desarrolle lo justo, con propuestas hoteleras muy medidas al borde de playas de fina arena blanca y fondos cristalinos.