El sur de Estados Unidos es el territorio donde se compuso la banda sonora del siglo XX, al calor de la fusión cultural a orillas de los ríos Tennessee y Misisipi. Esta ruta por carretera recorre los orígenes del country, el soul, el rock ‘n’ roll y el jazz con las canciones de Elvis Presley, BB King y Louis Armstrong como banda sonora original. «La gran aventura americana» empieza en los escenarios de Nashville, la capital musical de Estados Unidos, desde donde conduciremos en dirección al delta hasta la capital del ritmo, Nueva Orleans, con parada previa en Memphis, patria chica del Rey del Rock. Además, nos detendremos en diversos hitos del Mississippi Blues Trail.
Itinerario
Día 1 – Madrid – Nueva Orleans
El viaje comienza con un vuelo transatlántico con escala en EE. UU. (Atlanta, Dallas o Miami son las más cómodas).
La llegada suele ser al atardecer, cuando la humedad del delta recibe al viajero con un abrazo cálido. Instalación en el hotel y primer paseo nocturno por el Barrio Francés, donde el eco de trompetas y saxofones sale de cada bar y terraza.
Día 2 – Nueva Orleáns: French Quarter y el alma criolla
El día arranca con calma en el French Quarter, entre balcones de hierro forjado cubiertos de flores y fachadas color pastel. La Catedral de San Luis y la Jackson Square son iconos que concentran la esencia colonial francesa y española de la ciudad. El mercado francés huele a especias, beignets y café chicory. Por la tarde, un crucero en barco de vapor por el Misisipi conecta con el pulso del río: jazz en directo, humo de chimeneas y el vaivén del agua como fondo perfecto.
Día 3 – Nueva Orleáns: plantaciones y la memoria del Sur
Carretera hacia el río para visitar antiguas plantaciones del Mississippi, con sus columnas blancas y robles centenarios que esconden, además de belleza arquitectónica, relatos de esclavitud y resistencia.
Es una visita tan estética como histórica. De vuelta en Nueva Orleans, el Garden District sorprende con mansiones victorianas, calles arboladas y la vida más pausada de Magazine Street, repleta de cafés y pequeñas boutiques. El día termina con música en vivo en Frenchmen Street, más auténtica que la turística Bourbon.
Día 4 – Nueva Orleáns - Memphis
Se recoge el coche y comienza la ruta hacia el norte siguiendo la Great River Road.
La carretera avanza junto al Misisipi, entre campos de algodón, iglesias de madera y pueblos que parecen sacados de otra época. El trayecto es largo, pero se convierte en una auténtica inmersión en el Sur profundo. Llegada a Memphis, ciudad de Elvis y del blues, donde la noche pide caminar por Beale Street, con su mezcla de neones, bares de blues y energía contagiosa.
Día 5 - Memphis: la herencia musical
La mañana se dedica a Graceland, la mítica mansión de Elvis Presley, que conserva su aura kitsch intacta. Después, el Museo del Soul en Stax revive el nacimiento de un género que marcó medio siglo de música. El Museo de Derechos Civiles, instalado en el antiguo motel donde asesinaron a Martin Luther King, sacude y emociona. Al caer la tarde, Beale Street retoma protagonismo: música en directo, comida sureña y el eco de BB King acompañan la velada.
Día 6 - Memphis - Nashville
Carretera hacia Nashville, la ciudad donde la música country lo inunda todo.
En el Country Music Hall of Fame se repasa la historia del género mientras que el Grand Ole Opry permite asistir a un espectáculo en directo si coincide la agenda. Los bares de Broadway Street, con escenarios en cada esquina, ofrecen conciertos de artistas noveles que buscan su oportunidad. Nashville vibra de juventud, guitarras y una energía que contagia incluso al visitante más ajeno al country.
Día 7 - Nahsville - Madrid
Según la logística de vuelos, el regreso puede ser desde Nashville o de vuelta en Nueva Orleans.
En ambos casos, un último desayuno sureño —café, biscuits y gravy— despide un viaje que ha sido una travesía musical y cultural única.
Vuelo con escala en EE. UU. y llegada a Madrid al día siguiente.
Día 8 - Madrid
Llegada.