No sabemos qué tiene Río para que todo te lo ofrezca a través de una lente distinta, multicolor, hedonista. Tiene banda sonora propia y rincones que todos reconocemos, aunque siempre encuentra la manera de sorprendernos. Todo ello bajo la impertérrita mirada del Cristo del Corcovado. Pero también hay mucho más allá, porque los amantes de las playas tienen en este país un paraíso terrenal. Un poco más allá de Copacabana se encuentran destinos de arena y olas tan sugerentes como Paraty, Búzios y Trancoso. ¿Con cuál combinar la visita a Río? Todo dependerá de tu estado de ánimo. Déjanos hacerte el diagnóstico.
A medio camino entre Río y São Paulo, Paraty es una joya colonial cuyas calles adoquinadas aún se inundan de agua los días de luna llena (perfecta solución para limpiar la ciudad cuando no existía el alcantarillado). De ambiente cosmopolita, chic y sosegado, la envuelve una exuberante naturaleza y disfruta de unas magníficas playas a lo largo de su resguardada bahía y de fondos prístinos ideales para el buceo.
Búzios y sus 17 playas es la respuesta brasileña a St. Tropez desde que Brigitte Bardot y su novio Bob Zagury, productor de cine, la pusieran de moda en los sesenta. Sus restaurantes y boutiques destilan la máxima elegancia con el toque mediterráneo que le supieron dar los veraneantes portugueses. La sofisticación de Trancoso es más rústica, lo cual también es un reclamo para la ‘jet set’ local. Playas resguardadas componen un bonito entorno donde proliferan discretas casas de huéspedes y bares y restaurantes al aire libre iluminados con velas.