Las islas Svalbard. El hogar del oso blanco

Cruzando el océano glaciar hasta al paralelo 78 emergen las últimas tierras antes alcanzar el Polo Norte: las islas Svalbard. Un lugar remotísimo tal como indica su propio nombre –“costas frías” es su significado– y su primera irrupción en la historia: en unos textos islandeses en el siglo XII. Así como el hecho de que si abandonas alguno de sus escasos asentamientos humanos, la primera regla es salir con un rifle, pues es mayor el número de osos polares que de homo sapiens. La proporción es 2.500 a 3.000.

Pero en realidad no es un entorno tan inhóspito pese a su carácter extremo (un dato más: cementerio no hay porque los cadáveres no se descomponen; -14 ºC suele ser la media en invierno y 6ºC en verano). Al viajero recién llegado no le faltará ninguna comodidad.  En Longyearbyen, su capital – el poblado de más de 1.000 habitantes más septentrional del mundo–, hay bares, restaurantes y hasta una universidad y un almacén de semillas vital para nuestro futuro.

Además, es un estupendo lugar para contemplar la siempre asombrosa aurora boreal, navegar entre icebergs y conducir un trineo tirado por huskies. Aunque, claro, todo dependerá de la época del año en que queramos ir, pues las Svalvard son dos mundos muy distintos en invierno y verano. Y te invitamos a que conozcas ambos, pues son igual de fascinantes. Cuando hablamos de lugares que te cambian la perspectiva de la vida, este es uno de ellos.

Itinerario

Día 1 – Madrid - Oslo

Vuelo desde Madrid con llegada a Oslo.
Paseo por el centro para una primera toma de contacto: el puerto de Aker Brygge, la ópera de Oslo y la calle Karl Johans Gate.
Cena en alguno de sus restaurantes junto al fiordo.

Día 2 – Oslo - Longyearbyen (Svalbard)

Vuelo a primera hora hacia Longyearbyen, la capital del archipiélago de Svalbard, situada a solo 1.300 kilómetros del Polo Norte.
Llegada y paseo introductorio por la pequeña ciudad: su iglesia más septentrional, la universidad ártica y el Museo de Svalbard, donde se explica la historia de exploradores, cazadores y mineros que poblaron estas islas.
Por la tarde, excursión guiada a las afueras para buscar auroras boreales (en invierno) o disfrutar del sol de medianoche (en verano).

Día 3 – Longyearbyen – Navegación ártica

Día completo navegando entre glaciares e icebergs.
En verano, excursión en barco para observar fauna como morsas, renos árticos y, con suerte, osos polares a distancia segura.
En invierno, la navegación se combina con travesías en motonieve por paisajes helados.
Regreso a Longyearbyen por la tarde y tiempo libre para explorar bares y restaurantes locales, donde sorprende la oferta gastronómica para un lugar tan remoto.

Día 4 – Longyearbyen

Experiencia única conduciendo un trineo tirado por huskies a través de valles y glaciares.
La actividad incluye aprendizaje sobre el cuidado de los perros y la vida de los mushers, los guías locales.
Por la tarde, visita al Global Seed Vault, la bóveda de semillas que protege la biodiversidad del plan.

Día 5 – Longyearbyen - Oslo

Mañana libre para una última caminata corta o compra de recuerdos árticos como artesanía sami y ropa técnica.
Vuelo de regreso a Oslo.
Tarde para visitar el barrio de Frogner y el Parque Vigeland, famoso por sus esculturas monumentales.

Día 6 – Oslo

Excursión de día completo a la región de los fiordos cercanos, como el Sognefjord o el Nærøyfjord, combinando tren panorámico y barco.
Regreso a Oslo por la tarde.

Día 7 – Oslo - Madrid

Mañana libre para visitar el Museo de los Barcos Vikingos o el Museo Fram, dedicado a las expediciones polares.

7 días
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Planes

DISEÑADOS PARA DISFRUTAR DE ESTE DESTINO

Safari en moto de nieve

Dependiendo de las condiciones meteorológicas y del estado del hielo marino, tomaremos una u otra ruta con el fin de llegar a morrenas y glaciares asombrosos. Nuestra intención última será llegar a la costa este, donde tenemos más posibilidades de encontrar fauna polar y, con un poco de suerte, algún oso blanco.

Crucero a bordo de un barco de rescate

El ‘M/V Kinfish’ fue construido para la Sociedad de Rescate Marítima de Noruega y tuvo tal función desde 1958 hasta 1985. Reconvertido como un exclusivo barco de expedición en fechas recientes, tiene seis camarotes, todos con baño privado. Su pequeño tamaño hace que sea perfecto para entrar en pequeños fiordos y su sistema de estabilización garantiza una cómoda navegación. Sus travesías contemplan varias rutas alrededor de las islas Svalbard y el entorno de Tromso, en el Bajo Ártico.

Expedición a la base científica de Ny-Alesund

Antigua explotación carbonífera y estación pesquera, en el asentamiento civil más septentrional del mundo, gracias a que apenas tiene contaminación atmosférica, se miden de forma precisa los niveles de gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático.

Conduce un trineo tirado por huskies

Saldremos de una granja que cuida a estos aguerridos perros y después de conocer sus múltiples peculiaridades, saldremos hacia unas cuevas de hielo conduciendo nosotros mismos los trineos, una experiencia de las que nunca se olvidan. A las cuevas entraremos con cascos y linternas frontales.

Piragüismo entre icebergs

Tras aproximarnos en una lancha cerrada hasta el campamento base, subiremos en piraguas dobles para remar hasta las inmediaciones de un glaciar ártico que desprende grandes bloques de hielo sobre el mar. Una manera excepcional de disfrutar de la naturaleza ártica.

En barco por el fiordo de Isfjord

A bordo de una lancha de expedición climatizada, alcanzaremos la enorme lengua de hielo en constante movimiento que desemboca en el fiordo y que en los últimos años ha visto incrementarse la fauna. No será raro ver un oso polar o una ballena azul. Viajando de mayo a agosto también será posible llegar hasta uno de los acantilados donde anidan multitud de aves.

Avistamiento de morsas

Es una experiencia que abarca mucho más. Zarparemos hasta la cara norte del Isfjord y, a mitad de camino, llegamos a Trygghamna, donde escarpadas montañas se elevan 900m sobre nosotros. Bordearemos la costa oeste de Spitsbergen frente a imponentes glaciares hasta alcanzar la playa de Poolepynten, donde se entretienen las morsas, uno de los mamíferos más curiosos y grandes del Ártico.

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