Sri Lanka, Galle

The Fort Bazaar

Antigua mansión de un comerciante de sedas y especias, en este hotel boutique cada detalle, desde el patio interior adoquinado hasta los baldaquines de diseño de las suites, pasaría con ‘cum laude’ el examen del más avezado ‘coolhunter’. Los interiores son contemporáneos en su desnudez y no hay ratán a la vista. Los azulejos hechos a mano, las banquetas, los cojines serigrafiados, las lámparas y los pufs evocan más el Oriente Próximo que la India colonial y conviven con mobiliario diseñado a medida. 

Se encuentra a medio camino de Church Street, una calle central de Galle Fort, antiguo fuerte holandés del siglo XVII. Protegido por murallas de coral y granito bañadas por el océano Índico, es uno de los ocho sitios de Sri Lanka declarados Patrimonio Mundial por la Unesco. El paseo por sus tranquilas calles es una delicia, donde hacer las últimas compras en joyerías y tiendas de ropa y artesanía. 

«Mientras que otros hoteles de Fort Galle se afanan por revivir viejos tiempos coloniales, The Fort Bazaar tira por otros derroteros»

Las 15 habitaciones estándar recorren dos alas paralelas que se extienden desde el vestíbulo, mientras que las habitaciones del Bazar se abren a un pasillo común o a un patio empedrado, y las del piso superior resultan más luminosas. Son elegantes, sencillas y cuentan con camas con dosel, armarios empotrados y pequeños cuartos de baño con ducha. Las habitaciones Banyan no son tan espaciosas por dentro, pero resultan más privadas y por sus pequeñas terrazas o balcones (desafortunadamente, sin vistas) vale la pena el pequeño costo adicional. Las tres suites del piso superior, muy espaciosas, se abren a una terraza en la azotea con maravillosas vistas al fuerte.