Las indómitas Montañas Rocosas

Se necesita algo de espíritu aventurero para internarse en el oeste canadiense, donde te aguardan, en plenas Montañas Rocosas, los parques nacionales de Jasper y Banff, declarados Patrimonio Mundial por la Unesco. Mount Robson, Maligne Lake o el glaciar Athabasca serán algunas de las paradas antes de despedir el viaje en Calgary, ciudad que parece sacada de un Western.

Buena parte del trayecto por carretera transcurrirá junto al río Fraser, con sus impresionantes valles que se irán transformando en verdes praderas a la altura del río Thompson, donde es más que probable que te cruces con osos y alces. Verás también la montaña más alta de las Rocosas canadienses, Mount Robson, con una pared vertical de 3.954 metros. El lago Moose y sus pacíficas aguas serán la antesala de Jasper y el primero de muchos otros espectaculares lagos: Patricia, Pyramid, Peyto… Sin duda, la llegada a Banff resultará casi tan impactante como la naturaleza que habrás dejado atrás. Aquí el aire es tan puro que se creó una empresa para venderlo embotellado en China.

Itinerario

Día 1 - Madrid - Vancouver

Vuelo intercontinental a Vancouver.
La ciudad, entre el Pacífico y las montañas, es una de las más habitables del mundo.
Pasear por Stanley Park, con sus tótems indígenas, o por el puerto deportivo de Coal Harbour es la mejor manera de sacudirse el cansancio.
En Yaletown, antiguos almacenes industriales son ahora bares y restaurantes de moda.

Día 2 - Vancouver

La jornada se dedica a conocer a fondo la ciudad.
En Granville Island, el mercado ofrece mariscos, frutas y artesanía local. Gastown, el barrio más antiguo, conserva calles adoquinadas, galerías y el célebre reloj de vapor. Chinatown sorprende con el Jardín Clásico Dr. Sun Yat-Sen, un oasis de calma.
Por la tarde, un paseo en bicicleta alrededor de la bahía de English Bay o un crucero corto por False Creek permiten ver Vancouver desde el agua, la mejor manera de entender su identidad portuaria.

Día 3 - Vancouver – Kamloops

Comienza la ruta en coche.
El camino sigue el río Fraser, rodeado de cañones y montañas cubiertas de bosques.
La carretera se abre paso entre paisajes que cambian poco a poco: de los valles húmedos del Pacífico a las praderas más secas del interior. A lo largo del trayecto es frecuente ver águilas calvas sobrevolando los ríos o algún oso cruzando en busca de salmones.
Kamloops, en la confluencia de los ríos North y South Thompson, es un centro agrícola y ganadero rodeado de colinas doradas al atardecer.

Día 4 - Kamloops – Mount Robson – Jasper

El viaje continúa hacia el norte, siguiendo el curso del Thompson hasta adentrarse en las Rocosas.
En el horizonte se alza Mount Robson, la montaña más alta de esta cordillera en Canadá, con 3.954 metros y una pared vertical imponente.
Una parada en Moose Lake ofrece el primer contacto con las aguas tranquilas de alta montaña. Al entrar en Jasper National Park, el paisaje se vuelve más dramático: glaciares, bosques espesos y montañas nevadas.
La tarde puede dedicarse a Maligne Lake, un espejo de aguas turquesa rodeado de picos. Un barco lleva hasta Spirit Island, un islote que se ha convertido en uno de los lugares más fotografiados del país.

Día 5 - Jasper National Park

Un día completo en Jasper permite descubrir su naturaleza a ritmo tranquilo.
Se puede caminar hasta Maligne Canyon, un desfiladero de paredes verticales por donde corre el agua salvaje, o hacer senderismo en los lagos Patricia y Pyramid, rodeados de bosques donde abundan alces y ciervos.
Otra opción es tomar el Jasper SkyTram, un teleférico que asciende hasta la Whistlers Mountain con vistas panorámicas.
En verano, los prados se llenan de flores alpinas; en otoño, los colores ocres cubren las laderas. El pequeño pueblo de Jasper ofrece restaurantes acogedores y cervecerías artesanales perfectas para cerrar el día.

Día 6 - Jasper – Icefields Parkway – Banff

La carretera Icefields Parkway, de unos 230 kilómetros, está considerada una de las rutas panorámicas más bellas del mundo.
Entre picos de más de 3.000 metros se suceden glaciares, lagos y cascadas. La gran parada es el glaciar Athabasca, donde se puede subir en vehículos especiales para caminar sobre el hielo o recorrer la pasarela de cristal del Glacier Skywalk.
Más adelante aguarda Peyto Lake, con su forma de cabeza de lobo y aguas de un azul glaciar intenso.
Bow Lake y Sunwapta Falls completan el catálogo de maravillas naturales antes de llegar a Banff, donde las Rocosas muestran su cara más pintoresca.

Día 7 - Banff National Park

Banff es el corazón turístico de las Rocosas.
El día puede comenzar en Lake Louise, el lago más famoso del país, rodeado de picos nevados y presidido por el imponente hotel Château Lake Louise.
Alquilar una canoa y remar sobre sus aguas color esmeralda es una experiencia inolvidable.Muy cerca, Moraine Lake ofrece un paisaje aún más salvaje, con el anfiteatro natural de los Ten Peaks.
Por la tarde, un baño en las aguas termales de Upper Hot Springs o un paseo en teleférico al Sulphur Mountain permiten relajarse con vistas inmejorables.

Día 8 - Excursión a Yoho National Park

En el vecino parque de Yoho, ya en Columbia Británica, la naturaleza se presenta más abrupta.
Las cataratas Takakkaw, con 254 metros de caída, se precipitan desde un acantilado de roca gris. El Emerald Lake, de un verde intenso, es perfecto para caminar alrededor o alquilar una barca. El parque cuenta además con senderos que atraviesan pasos de montaña, túneles ferroviarios históricos y bosques de coníferas.
El regreso a Banff permite disfrutar de una tarde tranquila en el pueblo, con tiendas de montaña, galerías de arte y restaurantes de cocina local.

Día 9 - Banff – Calgary

La carretera hacia Calgary va perdiendo altura a medida que las montañas se alejan y dejan paso a las praderas.
Calgary, con su famoso rodeo Stampede, conserva un aire de western moderno.
El centro combina rascacielos con calles animadas, y la Calgary Tower ofrece una vista panorámica que abarca desde las Rocosas hasta las llanuras infinitas. En el barrio de Stephen Avenue, antiguos edificios de arenisca conviven con terrazas y restaurantes.

Día 10 - Calgary – Madrid

Vuelo de regreso a España. Las imágenes de lagos turquesa, glaciares, osos y carreteras infinitas quedarán grabadas como un recuerdo de la grandeza natural de Canadá.

Día 11 - Madrid

Llegada.

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Crucero a Spirit Island

Situada en el lago Maligne, se rodea de las Montañas Rocosas, una «postal» que Kodak eligió como imagen de su primer anuncio de las películas en color.

En camión sobre hielo

Gracias a sus ruedas adaptadas para avanzar por el hielo, atravesarás de una punta a otra el glaciar Athabasca, uno de los seis del campo de hielo Columbia Icefield, de 325 km2, el más grande de Norteamérica por debajo del Círculo Polar Ártico.

Ascenso en góndola a Sulphur Mountain

Las mejores vistas del Parque Nacional de Banff las obtendrás desde la cima de este monte que cuenta con un centro para visitantes, restaurantes y diversas terrazas panorámicas con una visión de 360 grados.

La ruta de los lagos

Desde el lago Louise observarás el glaciar Victoria, mientras que el bellísimo Lago Moraine, enmarcado por el Valle de los Diez Picos, solo puede visitarse de junio a septiembre (el resto de meses está inaccesible por la nieve). Previamente habrás visto el lago Maligne, con su espectacular color azulado, y Peyto Lake, con forma de oso si se ve desde las alturas.

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