Seguro que el nombre de Arequipa te suena pero muy de lejos. Pongámosla en su sitio: es la segunda ciudad en importancia de Perú y una de las de mayor personalidad por múltiples motivos. Por su arquitectura barroca tallada en sillares de piedra volcánica, por el blanco de sus fachadas, por ser despensa del mejor producto peruano y por el carácter que le otorga el estar protegida por tres imponentes ‘apus’ –Misti, Chachani y Pichupichu–, tres volcanes que los incas consideraban seres vivos. Por todo ello está declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. ¿Podrías encontrar mejor punto de partida para adentrarte en el misterioso cañón del Colca, el segundo de mayor profundidad del mundo?
El cañón más profundo es el vecino Cotahausi (por pocos metros) y el tercero, el Gran Cañón del Colorado, al que le dobla en profundidad. Suma además otros alicientes: los dramáticos cambios de paisajes en solo 100 km de longitud, la cultura agrícola en terrazas (pura ingeniería de precisión), los vestigios de sus antiguos pobladores… Y mientras exploras este vertiginoso escenario natural, en los cielos, siguiendo las corrientes de aire caliente, el magnífico cóndor seguirá atento a cualquier movimiento en el valle.
Itinerario
Día 1 – Llegada a Arequipa
Vuelo a Arequipa desde Lima o Cusco y primera toma de contacto con la “Ciudad Blanca”.
La tarde es para recorrer el casco histórico: la Plaza de Armas, la imponente Catedral y los claustros de la Compañía, todo tallado en sillar volcánico que brilla con la luz de la tarde. Nada como cerrar la jornada con vistas al volcán Misti, cuya silueta vigila la ciudad desde hace siglos.
Día 2 – Arequipa colonial y convento de Santa Catalina
Un día entero para profundizar en Arequipa.
Visita al Monasterio de Santa Catalina, auténtica ciudad dentro de la ciudad, con callejones de colores que recuerdan a una Sevilla en miniatura. Luego toca explorar museos y mercados, como el Mercado de San Camilo, donde los puestos rebosan maíz morado, ajíes, papas de infinitas variedades y el famoso queso helado. La tarde puede dedicarse a caminar hasta el mirador de Yanahuara para ver la ciudad con los tres volcanes como telón de fondo.
Día 3 – Rumbo al Cañón del Colca
Carretera hacia el Cañón del Colca (unas 4–5 horas de trayecto), atravesando la reserva de Aguada Blanca, donde las vicuñas pastan en la puna altoandina.
A medida que sube la altitud aparecen bofedales, lagunas y montañas que parecen infinitas. Llegada al valle del Colca y primera noche en uno de sus lodges con aguas termales al aire libre, un lujo con vistas a terrazas incas que aún hoy siguen cultivadas.
Día 4 – Mirador de la Cruz del Cóndor y pueblos andinos
Madrugar tiene premio: en el Mirador de la Cruz del Cóndor se asiste al vuelo de estas aves majestuosas, que se elevan con las corrientes térmicas del cañón.
Luego el día se dedica a recorrer los pueblos tradicionales del valle como Chivay, Yanque o Maca, con sus iglesias coloniales, mercados y bailes populares. Entre trayectos se descubren miradores espectaculares y se aprende de las terrazas preincaicas, auténtica obra maestra agrícola. Segunda noche en el valle, rodeado de silencio y estrellas.
Día 5 – Regreso a Arequipa
De vuelta a Arequipa, con paradas en miradores y paisajes de alta montaña que cambian de color con cada curva de la carretera.
El resto de la tarde queda libre en la ciudad: una última cena arequipeña, una terraza con vistas a la plaza o un paseo nocturno entre iglesias iluminadas.
Día 6 – Vuelo de regreso
Mañana libre para un último café en Arequipa y traslado al aeropuerto para volar a Lima.
** Este itinerario combina perfectamente con cualquier otro de Perú.