Son dos viajes en uno, pero consideramos que la fusión es indispensable para descubrir una Argentina que difícilmente te la esperas: andina, agreste, árida, fértil, colorida, colonial e indígena. La base es Salta, desde donde te moverás en tu propio coche primero en dirección sur y luego norte. Tras cruzar el paisaje de intenso rojo de la quebrada de las Conchas, harás alto final durante la segunda jornada en Cafayate para pasar una noche entre viñedos.
Recorrerás valles perdidos y aldeas donde las calles son aún de tierra pisada en el camino a Cachi (2.300 m de altitud), cuyo caserío de fachadas encaladas de blanco te parecerá un espejismo. Por último atravesarás el Parque Nacional Los Cardones, poblado de guanacos, pumas, cóndores e infinidad de cactus gigantes que dan nombre al lugar, habitantes del desierto que parecen hablar un indescifrable idioma propio.
Tras una noche más en Salta sal hacia Purmamarca vía San Antonio de los Cobres, rumbo norte. Durante las cerca de 6 horas de trayecto descubrirás uno de los paisajes más asombrosos del noroeste argentino: la Quebrada del Toro, un cañón atravesado por el Tren de las Nubes que desciende desde las cumbres andinas y donde proliferan restos precolombinos.
En Purmamarca se te pondrá a tiro su maravillosa artesanía y podrás visitar humildes iglesias pintadas bajo los cánones de la escuela cuzqueña, como la de Uquía, con sus Ángeles Arcabuceros. Desde esta población tendrás acceso a la quebrada de Humahuaca y su Cerro de los Siete Colores, cuyas tonalidades forman un arcoíris mineral desde el beige al morado. Tras superar la vertiginosa Cuesta del Lipán, punto de observación de cóndores, llegarás hasta las Salinas Grandes para observar el dramático contraste entre el blanco inmaculado de la sal y el azul límpido del cielo.
Más al norte espera Tilcara y la fortaleza de los omaguacas, que defiende el camino hacia la sierra del Hornocal, con siete colores más, 14 en total, y un camino previo para el que no son aptos todos los coches. Al llegar hasta aquí quizá hayas caído definitivamente presa del encanto de los Andes y quieras seguir rumbo hasta San Pedro de Atacama, en Chile. Son ocho horas en autobús. Piénsatelo. Nos dices.
Itinerario
Día 1 - Buenos Aires - Salta
Vuelo desde Buenos Aires a Salta, la ciudad colonial más vibrante del noroeste.
Fachadas coloniales, iglesias barrocas y plazas con palmeras marcan el pulso de esta urbe que sirve de puente entre la Argentina criolla y la indígena. Pasear por el casco histórico, cenar en una peña folklórica y sentir la mezcla de culturas es la mejor manera de aterrizar en este rincón inesperado.
Día 2 - Salta - Quebrada de las Conchas - Cafayate
La carretera hacia el sur se abre entre cañones de roca rojiza, el más célebre: la Quebrada de las Conchas.
El paisaje parece un decorado lunar, con formaciones como anfiteatros naturales y farallones donde el viento esculpió la piedra. Tras varias paradas fotográficas, se llega a Cafayate, capital vinícola del norte, donde una noche entre viñedos y bodegas boutique permite descubrir el secreto de los torrontés, vinos blancos aromáticos que solo nacen aquí.
Día 3 - Cafayate - Valles Calchaquíes - Cachi
El camino hacia el norte atraviesa los Valles Calchaquíes, tierra de cardones, pueblos detenidos en el tiempo y cielos intensos. Entre quebradas y campos de altura se llega a Cachi (2.300 m), un pueblo encalado y casi irreal con su plaza arbolada y calles de tierra. Aquí el silencio es el mayor lujo. El entorno es perfecto para caminar despacio, visitar alguna iglesia antigua o simplemente dejarse llevar por la calma de la montaña.
Día 4 - Cachi - Parque Nacional Los Cardones - Salta
De regreso hacia Salta, la ruta atraviesa el Parque Nacional Los Cardones, donde miles de cactus gigantes dibujan un horizonte surrealista. Guanacos, cóndores y hasta pumas se esconden en este paisaje árido pero lleno de vida. El descenso hacia Salta es espectacular, por la sinuosa Cuesta del Obispo que baja entre montañas verdes y barrancos. Tarde y noche en Salta para descansar antes de continuar al norte.
e parecen sacados de otro tiempo.
Día 5 - Salta - San Antonio de los Cobres - Purmamarca
La carretera rumbo norte sigue la Quebrada del Toro, cañón atravesado por el famoso Tren de las Nubes, que aún serpentea entre restos precolombinos y pueblos de adobe.
Tras unas seis horas de trayecto aparece Purmamarca, al pie del Cerro de los Siete Colores, una montaña que despliega un arcoíris mineral. El pueblo es perfecto para explorar su mercado de artesanía y pequeñas iglesias coloniales antes de dormir bajo cielos estrellados.
Día 6 - Purmamarca - Salinas Grandes - Tilcara
La jornada empieza fuerte: ascenso por la Cuesta del Lipán, donde los cóndores planean a pocos metros, hasta llegar a las Salinas Grandes, un desierto blanco que contrasta con el azul puro del cielo.
De regreso se continúa hasta Tilcara, centro cultural de la Quebrada de Humahuaca, con su fortaleza omaguaca y un ambiente bohemio que combina tradición indígena y vida artística. Noche en este enclave estratégico.
Día 7 - Tilcara Hornocal - regreso a Salta
Desde Tilcara, una excursión conduce a la Serranía del Hornocal, conocida como el “cerro de los 14 colores”.
El camino es exigente, pero las vistas desde lo alto justifican el esfuerzo: franjas minerales que van del rojo intenso al verde oscuro. Es el último espectáculo natural antes de volver a Salta, donde termina esta ruta entre desiertos, montañas y pueblos vivos que parecen sacados de otro tiempo.
** Este itinerario es combinable con cualquier otro de Argentina o Chile.